Padres, hijos y nietos con sólo un objetivo, hacer reír
Joaquín Gastón Maluenda, el “Tachuela grande” relata cómo con su hermano Agustín levantaron uno de los circos más emblemáticos de Chile. Pequeños artistas confiesan que el espectáculo será su camino para toda la vida.

Ciento veintepersonas trabajan actualmente en el circo más reconocido de Chile y, por qué no decirlo, de Latinoamérica, el de Los Tachuelas. De ellos, cerca de 50 pertenecen a la familia Maluenda, clan fundador del emblemático show.
Desde el nacimiento del circo, a principios de los años cincuenta, siete generaciones han pisado la carpeta principal. Hoy, son tres las que recorren Chile de norte a sur, sorprendiendo y haciendo reír al público que acude en masa a ver a los actos de trapecistas, payasos, motociclistas, aerolistas y domadores de fieras.
Concepción, señala el productor general, Joaquín Gastón Maluenda Quezada, más conocido como “el Tachuela grande”, siempre los ha recibido con cariño. Todas las funciones se llenan de niños expectantes por ver a los animales y el famoso acto del “globo de la muerte”.
La presencia de Los Tachuelas en la ciudad, invita conocer más de su historia y de las familias completas que trabajan con el claro objetivo de entretener y preservar la tradición del circo en el país.
Algo de historia
En su oficina móvil, tapizada de fotografías con famosos como “don Francisco” y “Pepito Tevé”, y adornada con reconocimientos de los distintos lugares donde el circo de Los Tachuelas ha actuado, Joaquín Gastón Maluenda, con humildad y emoción, recuerda los primeros pasos de su familia en el mundo circense.
Entre los más antiguos, los que iniciaron el Circo Nacional Estrella de los Maluenda, se puede mencionar al “cojo Maluenda”, quien a pesar de haber perdido una pierna en un trágico accidente ferroviario, nunca dejó de tocar el trombón. Uno de sus hijos, Joaquín Maluenda Liberona, era el realizador del gran atractivo. “Con mucha fuerza y rapidez mi abuelo domaba a un toro que se consiguieron en un pueblo. Le agarraba los cachos. De ahí, adquirieron un león, “Melenín”, así que el circo pasó a llamarse ‘Circo Sudafricano de Fieras’”.
En el año 1955, cuenta don Joaquín, la familia, encabezada por Gastón Bernardo Maluenda, “el Tony Tachuela”, se embarca en una gran empresa Colombiana que los lleva a conocer Sudamérica. “Aquí aparece la generación mía, la de los Maluenda Quezada. Soportamos el rigor del medio que en ese momento era muy humilde, muy pobre. Tras la muerte de mi padre, el Tony Tachuela, tuve que hacerme cargo, con 17 años, de mis hermanos, así que compré un par de chalupas y salí a trabajar a la calle”.
Conseguir el éxito no fue fácil para los dos hermanos que más se destacaban dentro de la familia Maluenda Quezada, Joaquín y Agustín. Pero un día de 1974, la tenacidad de estos artistas fue recompensada al obtener el premio “Payaso de Oro” en el teatro Caupolicán”. Además del galardón los hermanos obtuvieron un contrato para trabajar en el gran Circo de Las Águilas Humanas. Tras el éxito obtenido durante ese año, Canal 13 los contrata para que participen en el programa infantil “El Mundo de Sacacorchos” conducido por Armando Navarrete. Simultáneamente, aparecían realizando sus rutinas en Sábados Gigantes.
En 1981 participan en el Festival de Viña del Mar junto al equipo del Jappening con Ja, obteniendo la Gaviota de plata.
No obstante, la familia compuesta por cinco hermanos (Joaquín, Agustín, Bernardita y Margarita) sentía la necesidad de volver a sus raíces y emprender con un circo propio. Fue así que, a pesar de los tropiezos, consiguieron levantar al gran Circo de Los Tachuelas.
“Vi que había que retomar la tradición de tener un circo propio, pero jamás soñamos tener el éxito que tenemos ahora. Queríamos subsistir a través del circo, pero gracias a Dios ha sido mucho más que eso. Empezamos con lo mínimo y ahora tenemos lo mejor”.
Tres generaciones
“Nosotros nacemos y nos quedamos en el circo. A nadie se le ha obligado a participar, pero esto cautiva a los niños. Ellos solos se ponen a armar carpas en miniatura con los paragüas y hacen como que doman animales de juguete. Mis cinco hijos: Gastón, Joaquín, Elías, Nubia y Elsita, son artistas del circo al igual que mis nietos y los de mis hermanos”, que en total son 12 según señala el patriarca de la familia.
Por ejemplo, el hijo mayor de don Joaquín, Gastón Bernardo Maluenda González (trapecista, pendulista, motociclista y acróbata) es padre de “gastoncito” (7), el pequeño payasito Pipo, quien siguió los pasos de su padre, y de Gastonia (3).
Gastón Bernardo, cuenta que a los 13 años dejó el colegio para comenzar a practicar en el péndulo, acto de suma peligrosidad, y sin permiso de su padre.
“Ensayaba escondido. Primero caminaba por dentro de la rueda, después por fuera. Cuando mi papá me vio que lo hacía bien me dejó seguir. Si bien él quería que siguiera estudiando, lo mío es el circo. Mi hijo, gastoncito, también sacó habilidades, pero en la cama elástica. A los cuatro años hacía flip flaps en el suelo y ahora salta en la cama. El talento lo trae en la sangre”.
Por su parte, gastoncito dice que cuando sea grande quiere seguir en el circo. “Empecé de chiquitito a saltar en la cama de mi mamá. Daba giros. A los seis empecé a saltar en la elástica. Nunca tuve miedo y mis papás jamás me han dicho que no lo haga. Cuando grande quiero ser artista”.
La mamá de gastoncito, María Maluenda Paredes, prima en segundo grado de su marido, es trapecista y apoya totalmente a su hijo. “A él le encanta. Se levanta pensando en saltar y le dice a su tata que le enseñe”.
Respecto a su particular historia de amor, María relata que no fue fácil. “Tuvimos problemas, pero el amor fue más fuerte. En todo caso lo de nosotros no es lo común. Sí la mayoría se emparienta con gente del mundo del circo”.
Además de la habilidad, los niños heredan los nombres. Joaquines y gastones hay por doquier. ¿Cómo se diferencian?, por los sobrenombres o segundos nombres. “Es la tradición del circo”, dice Gastón Bernardo.
Horario familiar
Joaquín junior, el segundo de los cinco hermanos, es domador, payaso, cantante de rancheras románticas y padre de Joaquín (11), Álvaro (9), domador de elefantes, y Diego (5), quien trabaja como payasito. De la labor en el circo lo que más destaca es poder estar con la familia a toda hora.
“Mi papá es el presidente de este país del circo de Los Tachuelas. Aquí existe un respeto por la autoridad, cosa que no se da en todas las familias y espero que mis hijos me tengan el mismo respeto y obediencia. Lo mejor del circo es estar con la familia las 24 horas del día. Eso no se da en los trabajos normales, donde sales a tal hora en la mañana y vuelves en la noche. Acá uno sale de la actuación y se va a tomar té con la señora y los hijos”.
Elcita María (17), bailarina y la menor de los hijos de don Joaquín Maluenda, dice que si bien a veces los parientes la sobreprotegen mucho de los jóvenes interesados en ella, lo mejor del circo es poder pasar, todos juntos, penas y alegrías. “Si pasa algo malo estamos todos apoyándonos y si alguien está de cumpleaños o le pasó algo bueno, todos estamos felices y celebrando. Yo quiero quedarme en el circo para siempre”.
FUENTE: DIARIO DEL SUR FEBRERO 2010