LA LEONA (Noticiero Circense)

El Gran Zapatín – Columna de Romeo

En mi afán de seguir contribuyendo a la rica historia del circo chileno, he aquí otra linda historia escrita por mi persona sobre un gran payaso chileno.

Alejandro López Salazar (1926-2013), “Zapatín”, oriundo de Romeral (pueblo cercano a Curicó, Séptima Región, Chile), legendario y famoso payaso chileno que a muy temprana edad dejó su familia en Romeral para unirse al Circo Nacional De Estrellas y seguir una larga trayectoria que lo llevó a ser reconocido no solo en Chile sino también en el extranjero.


Los inicios de Alejandro en el mundo circense son bien particulares ya que él se une al circo por amor cuando un día llega un circo a su pueblo y se deslumbra con la belleza de la artista nacional Blanca Maluenda, artista de la cual se enamora y sin pensarlo dos veces decide dejar su hogar para seguir la vida nómade de la carpa multicolor convirtiéndose así en ser la primera generación de su familia y Blanca Maluenda en el gran amor de su vida con la cuál conformó un matrimonio de más de 60 años.

En sus inicios y como todo circense hizo de todo en el circo y curiosamente no solo destacó como payaso sino también como un gran boxeador ya que común era ver antiguamente peleas de boxeo en los circos donde el campeón del circo desafiaba al campeón del pueblo y fue aquí donde Alejandro demostró tener grandes dotes para el boxeo llegando a ganarse el respeto de sus colegas y la admiración de todos quienes veían en él habilidades dignas de los grandes boxeadores profesionales, pero más allá de esta gran habilidad que lo hizo muy conocido y reconocido dónde más destacó fue sacando risas y aplausos.

“Churrasquito” fue su primer nombre de payaso, pero un antiguo ex director del sindicato circense chileno lo bautiza como “Zapatín”, nombre artístico con el cuál alcanzaría gran fama y popularidad en Chile y Sudamérica.

Dentro de las grandes cualidades de este gran payaso, estaba la de ser un profesional de su arte, un artista muy preocupado de su maquillaje, vestimenta y la de ser muy responsable a la hora de prepararse para salir a la pista, la puntualidad era parte de su sello.

Creador de sus propios aparatos y vestimentas, Alejandro caracteriza su personaje de payaso con cualidades únicas y especialmente gracias a dos particularidades; su pintada y una “muletilla”.

La pintada que caracterizó a “Zapatín” fue la de “vagabundo” con su ropa andrajosa y la “muletilla” famosa era él; “Já, Já”, “muletilla” que alcanzó gran popularidad y notoriedad entre el público y entre sus pares circenses.
Ya destacando como un gran payaso a nivel nacional, “Zapatín” llega al elenco del gran circo Circo Internacional Las Águilas Humanas de la Empresa Cóndor de Enrique Venturino Soto, dónde hizo dupla por muchos años junto a otro grande de la comicidad chilena, el señor Abraham Lillo Machuca, el “Tony Caluga”.

En el Circo Las Águilas Humanas, “Zapatín” se consolida como uno de los mejores payasos chilenos, llegando a cruzar las fronteras y consagrase en países como Perú y Ecuador.

Con el correr de los años “Zapatín” se transformó en uno de los grandes payasos chilenos y tuvo el honor de trabajar en los mejores circos del país.

Tal fue la popularidad de este gran artista chileno que en el año 2005, el concejo municipal de la Comuna De Estación Central en conjunto con su alcalde, quiso destacar su trayectoria nombrándolo hijo ilustre de la misma comuna y posteriormente, cinco años después para destacar sus 70 años de carrera artística, se le reconoce en la misma comuna con un monolito en el bandejón central de la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins.

Hoy, a pesar de los años en que ya dejó este mundo, su recuerdo permanece vivo en todos quienes lo conocieron porque su talento, generosidad y carisma lo hicieron ganarse un lugar en el mundo del circo (aun no siendo de cuna circense) y un lugar especial en la rica historia del circo chileno.

Sin lugar a dudas la vida de “Zapatín”, es otra de las lindas historias que tiene el circo chileno y otro lindo ejemplo de una persona que sin ser circense de sangre llegó a este mundo donde aportó con su talento y se quedó en él prácticamente su vida entera ya que más de 70 años de trayectoria marcaron la vida de este gran artista circense que lo llevó a ser reconocido como uno de los grandes payasos del circo chileno.
La vida de “Zapatín”, otra gran historia que he traído al recuerdo de mis queridos amigos circenses.

Con afecto y gratitud siempre – Romeo Alejandro Hernández Ortiz

Show More

Related Articles

Close