Es el único chileno del elenco, encargado de conducir el espectáculo con su magia y alegría

FUENTE: http://www.mercurioantofagasta.cl/prontus4_noticias/site/artic/20100418/pags/20100418000531.html

En el circo internacional de los hermanos Fuentes Gasca hay tigres de bengala, dromedarios, acróbatas, caballos y hasta un canguro, pero sólo hay un payaso: “Mikie”, el único chileno del elenco y el encargado de conducir el espectáculo.

A “Mikie” lo presentan como la estrella del circo, y sin duda lo es, capaz de hacer reír a grandes y chicos, y de llenar con mágica esos espacios entre un número y otro.

tachuela

Su verdadero nombre es Miguel Maluenda y pertenece a la familia circense más importante de nuestro país: los Tachuelas.

Es parte de la sexta generación circense familiar ,y sus tíos, primos y hermanos son payasos.

“Mikie” nació y creció en una carpa, y desde siempre supo que su destino era el hacer reír.

“A los 4 años ya hacía acrobacias, pero lo que más me llena es ser payaso, porque la sonrisa de los niños y de los grandes es algo maravilloso”, afirma.

extranjero

Luego de varios años y de aprender técnicas de acrobacia, “Mikie” decidió viajar a probar suerte en el extranjero. Fue así como lo descubrieron.

“Llegar a un circo mexicano es lo máximo que te puede pasar, porque ellos tienen una trayectoria indiscutible, y para un payaso o acróbata es como las grandes ligas”, señala.

De esta manera regresó a Chile, consolidado y como parte importante de un elenco internacional.

“Para mi es un honor trabajar en Fuentes Gasca, ser parte de esta familia me llena de orgullo…somos una gran familia de gente sana y trabajadora”, confiesa.

Familia que también integran su esposa y sus dos hijos, con quienes viaja.

show

Durante la función el payaso hace no menos de 5 apariciones. En cada una de ellas realiza distintos actos, con participación de niños y adultos, e incluso acompañado de unos simpáticos perritos que ejecutan a la perfección parte de la rutina o ejecutando simpáticas melodías con su trompeta

Lo mejor de todo es que este payasito chileno logra lo que nadie en el lugar: la sonrisa espontánea de los niños, que todo el tiempo quieren abrazarlo, tocarlo o simplemente ser elegidos por él para realizar alguna hazaña.

De esta manera, logra darle al circo esa magia que ni animales ni acróbatas logran, porque no existe en el mundo un circo sin payasos y “Mikie” pertenece a esa estirpe.